El feudo de la Malbec
Vinoselección vuelve a Argentina, a su zona más prestigiosa, para presentarles una completa selección de algunas de las bodegas más reputadas del país. Una propuesta con tres tintos con crianza en los que la variedad insigne argentina es la gran protagonista.
Los vinos argentinos consolidan la línea ascendente de calidad de los últimos años y despiertan cada vez más interés en el consumidor mundial. Los socios del Club venían demandando una nueva selección protagonizada por este país del cono sur. Y allí viajamos, esta vez para indagar en las bodegas más importantes del país. El resultado es una propuesta que reúne tres tintos diseñados bajo distintas concepciones, pero con varios nexos en común: la región de Mendoza, la cosecha 2009, y la uva Malbec.
Mendoza se extiende en un vasto territorio en el centro-oeste del país, y concentra aproximadamente el 85% de la producción vinícola total. Aquí, la variedad Malbec -originaria de Francia- alcanza unas cotas de excelencia que la han convertido en la uva
abanderada del vino argentino. Además, la cosecha 2009 fue idónea para la obtención de grandes vinos, una añada seca y calurosa que brindó menor cantidad pero de notable calidad.
Álamos Malbec 2009 es el primero de los tintos que les acercamos, elaborado por Catena Zapata, firma con una dilatada trayectoria que representa en la historia de la
vitivinicultura argentina algo así como lo que Vega Sicilia supone para el sector español.
Luigi Bosca es otra bodega centenaria, fundada por el inmigrante navarro Leoncio
Arizu, precursora en 2005 de la primera denominación de origen controlada oficial de Argentina, y a día de hoy, con sus vinos posicionados en los cinco continentes. De ésta
seleccionamos Finca La Linda Malbec 2009, un vino centrado en la viña, en el terruño y en extraer la máxima tipicidad.
Cierra la selección Jean Bousquet Reserva Malbec 2009, un referente para los
‘malbec’ de alta gama, elaborado por el francés Jean Bousquet, descendiente de una familia gala de gran tradición vitícola, que en 1990 decide asentarse en Mendoza enamorado de las enormes posibilidades de este terroir.